Inmersión y pantallas

Empezamos la clase con la revisión del cuento de Poe “El hombre de la multitud”. Con ello se buscaba establecer una metáfora acerca del espectador en la actualidad, las pantallas y la intención de alterar lo que vemos, de entrar en el relato. 

Retomamos el ejemplo de Napoleón, de Abel Gance. La obra hacía uso de 3 pantallas. 

Luego, una obra más reciente, “Ten thousand waves” de Isaac Julien, en donde se hace uso de varias pantallas en un espacio recorrible. 

Peter Greenaway “The last supper”.
 

También hablamos brevemente de cómo hay una influencia mutua entre los videojuegos y el cine. Un par de ejemplos claros, analizados por Renata Gomes en su texto: La poética de los tiempos muertos. Diálogos entre el cine y los videojuegos.

 

“Elephant” de Gus Van Sant

Red Dead Redemption

Para que el relato siga siendo creíble, la inmersión puede operar sólo bajo ciertos límites. Cada contexto, medio y dispositivo negocia con esos límites, negociación que se logra mediante la experimentación, que progresivamente permitirá establecer las condiciones en las cuales una ficción siga siendo creíble en un medio determinado. Murray[1] propone como ejemplo la animación del genial Chuck Jones de 1953, denominada Duck Amuck. Si bien se hace explícito de que se trata de una animación, el personaje sigue siendo creíble incluso cuando sólo quede de él la voz.

[1] Murray (1999) Pág. 117

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